Gilberto Cerón Correa
Pg. 245 a 260

 

Y TU TIEMPO RESUCITA DE MI MANO


La luz cenital dibuja el entorno…

grácil cuerpo que baila

-en resplandor tropical-

con los vientos alisios que levantan su falda.

 

En tardes húmedas augurantes de tormenta

o en las perfumadas noches

que las flores nocturnas exhalan.

 

Entrelazado su nombre se confunde

entre los almendros

o amartelado subyace disjunto

en el agudo canto de las chicharras,

que entre las esbeltas palmeras

y las torneadas e imponentes ceibas,

me anuncia su llegada.

 

La tarde toma cuerpo

y se hace única,

una luz naciente

perfila los bordes de una boca

eterna en el recuerdo,

…y vuelvo a morder lentamente

la fruta que en mis manos

madurando se abre.

 

Y es que su boca...

 

Laberinto que me pierde y me encuentra

boca-serpiente que describe la curva

de mi cuello

boca-nínfula que duda y se cierra

boca-procaz nunca colmada

que recoge en su lengua retráctil

el lumen de mi sangre,

boca-niña que me enseña su inocencia

boca -fresa-boca-rosa que clava sus espinas

en la hondura abisal

de unos labios de horizontes encendidos

que hoy me nombran para siempre.

 

Y nuestros dientes resuenan…

En la noche su lengua serpentina enlaza…

…Dos moluscos hermafroditas aparecen

en la oscuridad se buscan...

 

Y sus largos besos me transportan…

en la alfombra liquida

y mágica

de su saliva viajo

al país sonrosado de su lengua,

que paladea gustando…

largos mimos salen de tu boca,

que me prueban…

 

Y es que besar…esa boca,

o sus labios en vulva…

o la cima fresca de sus senos,

el tumulto giratorio de sus nalgas,

o el menudo ojal

tímido…de su ano,

tienen la misma frescura de manantial

reciente,

gracia carnal…cáliz restaurado

en inocencia original ungido.

 

Flor de arena fresca

-recién regada por las olas-

las mareas de su sexo me reclaman…

 

Me invitan a entrar sus labios

que me hablan…

con el carnívoro lenguaje de las flores

y sus pétalos en carne viva

se pegan a mis manos

y su miel me inunda en su acidez-dulce

y bebo la vida sangrante

en sus multiformes bocas...

 

Y con los ojos cerrados te reencuentro…

abierta a la luz de la mañana,

al compás de tus muslos que esperan

trazar el viaje hacia tu centro,

y me adentro en el hálito

del rapaz deseo

y tu floración ya turgente y lista

es cándida feracidad exaltada.

 

Y todas tus concavidades queman,

y todas tus lenguas aprisionan

ígneas se superponen,

fuego que arrojan en vuelo fugaz

sobre la geografía entera de tu cuerpo

que amanece…

 

Tu cuerpo

Adivinado y oferente ensueño

que anclado seguro se abraza,

al puerto que mi mirada brinda,

y tus almendrados ojos soñadores

cierran sus pestañas y el embrujo

de tu dulzura vuela.

 

Un olor fresco

a violetas maceradas,

del lagar de tu pulpa vulva

escapa…

y entre tus largas piernas

inunda el espacio entre nosotros.

 

Y de nuevo me miras…

mientras tu boca-caracol recorre el placer

mordiendo lentamente… busca que anide

entre tus dientes...

quieres la experiencia repitiéndose...

la del sabor esencial

de nuevo la fuente y su acto

primordial

en el oscuro tiempo de tu boca-infinita

como único testigo del deseo colmado.

…Y devoras desde la raíz sin prisa

concentrando su fuerza

hasta que del todo la luz brota…

 

Y el brocal del pozo revela su secreto;

que la lengua delicadamente,

siembra en tu garganta.

 

Y la carne con la carne se sacia...

te devoras devorándome

y en el espejo de ti misma

aparezco momentáneo.

 

Pero eterno entre tus fauces

de fiera que comienza…

a caminar segura por el filo

del abismal deseo que despiertas...

 

Es la majestad febril de tu cuerpo

abriéndose a sus ansias…inmortales

a ese misterio devorante

que depreda en lo oscuro…

 

Sí…

solo soy una presa entre otras...

que aguardan en la noche de tu deseo;

y regresas a mirarme de frente…

 

Buscando la piedad en tu mirada

beso tus ojos fieros

y bebo la cúspide de tus senos frutales

y oigo el ondear rojo,

en pálpito creciente

de tu corazón de viento;

y beso devoto tu frente

límpida laja coronada,

por tu cabello de frondoso misterio-negro

que bordea tus caderas…

y que guarda en su fragancia oscura

las estrellas,

que brillarán esta noche…

dentro del firmamento de tu entraña

cuando un delicado orgasmo

la rebose.

 

Y la flor túrgida entre tus muslos

que en fugaz destello se abrirá al asombro

brillará con la luz líquida

y propia,

que iluminará los múltiples embates

en desbandada prominente,

que la multitud de mi cuerpo

te ofrece...

 

Y tu corola se duerme entre mis manos

se vence al regazo lunar,

que por la ventana es un encuentro

que ilumina tu rostro…

mi ardor te contempla agradecido

a la lujuria

que hoy nos bendice.

 

Mis pupilas guardan esta imagen…

que baja del recuerdo a este verso

y en este instante preciso te recreo...

y te reescribo en esta página

y tu tiempo resucita de mi mano,

a la que le dictan…

 

Y yaces llena de vida eres y estas…

 

Muerdo de nuevo la fresa tierna de tu cuerpo…

Gracia que trajo

el azucarado trópico del que brotas

desnuda y oferente…

 

De las estancias del recuerdo

la magnificencia de tu belleza

es un regalo muy preciado,

cetrina Diosa de fino dorso,

y labios en capullo de rosa,

divina y pagana que hoy vuelve.