Y TU TIEMPO RESUCITA DE MI MANO
La luz cenital dibuja el entorno…
grácil cuerpo que baila
-en resplandor tropical-
con los vientos alisios que levantan su falda.
En tardes húmedas augurantes de tormenta
o en las perfumadas noches
que las flores nocturnas exhalan.
Entrelazado su nombre se confunde
entre los almendros
o amartelado subyace disjunto
en el agudo canto de las chicharras,
que entre las esbeltas palmeras
y las torneadas e imponentes ceibas,
me anuncia su llegada.
La tarde toma cuerpo
y se hace única,
una luz naciente
perfila los bordes de una boca
eterna en el recuerdo,
…y vuelvo a morder lentamente
la fruta que en mis manos
madurando se abre.
Y es que su boca...
Laberinto que me pierde y me encuentra
boca-serpiente que describe la curva
de mi cuello
boca-nínfula que duda y se cierra
boca-procaz nunca colmada
que recoge en su lengua retráctil
el lumen de mi sangre,
boca-niña que me enseña su inocencia
boca -fresa-boca-rosa que clava sus espinas
en la hondura abisal
de unos labios de horizontes encendidos
que hoy me nombran para siempre.
Y nuestros dientes resuenan…
En la noche su lengua serpentina enlaza…
…Dos moluscos hermafroditas aparecen
en la oscuridad se buscan...
Y sus largos besos me transportan…
en la alfombra liquida
y mágica
de su saliva viajo
al país sonrosado de su lengua,
que paladea gustando…
largos mimos salen de tu boca,
que me prueban…
Y es que besar…esa boca,
o sus labios en vulva…
o la cima fresca de sus senos,
el tumulto giratorio de sus nalgas,
o el menudo ojal
tímido…de su ano,
tienen la misma frescura de manantial
reciente,
gracia carnal…cáliz restaurado
en inocencia original ungido.
Flor de arena fresca
-recién regada por las olas-
las mareas de su sexo me reclaman…
Me invitan a entrar sus labios
que me hablan…
con el carnívoro lenguaje de las flores
y sus pétalos en carne viva
se pegan a mis manos
y su miel me inunda en su acidez-dulce
y bebo la vida sangrante
en sus multiformes bocas...
Y con los ojos cerrados te reencuentro…
abierta a la luz de la mañana,
al compás de tus muslos que esperan
trazar el viaje hacia tu centro,
y me adentro en el hálito
del rapaz deseo
y tu floración ya turgente y lista
es cándida feracidad exaltada.
Y todas tus concavidades queman,
y todas tus lenguas aprisionan
ígneas se superponen,
fuego que arrojan en vuelo fugaz
sobre la geografía entera de tu cuerpo
que amanece…
Tu cuerpo
Adivinado y oferente ensueño
que anclado seguro se abraza,
al puerto que mi mirada brinda,
y tus almendrados ojos soñadores
cierran sus pestañas y el embrujo
de tu dulzura vuela.
Un olor fresco
a violetas maceradas,
del lagar de tu pulpa vulva
escapa…
y entre tus largas piernas
inunda el espacio entre nosotros.
Y de nuevo me miras…
mientras tu boca-caracol recorre el placer
mordiendo lentamente… busca que anide
entre tus dientes...
quieres la experiencia repitiéndose...
la del sabor esencial
de nuevo la fuente y su acto
primordial
en el oscuro tiempo de tu boca-infinita
como único testigo del deseo colmado.
…Y devoras desde la raíz sin prisa
concentrando su fuerza
hasta que del todo la luz brota…
Y el brocal del pozo revela su secreto;
que la lengua delicadamente,
siembra en tu garganta.
Y la carne con la carne se sacia...
te devoras devorándome
y en el espejo de ti misma
aparezco momentáneo.
Pero eterno entre tus fauces
de fiera que comienza…
a caminar segura por el filo
del abismal deseo que despiertas...
Es la majestad febril de tu cuerpo
abriéndose a sus ansias…inmortales
a ese misterio devorante
que depreda en lo oscuro…
Sí…
solo soy una presa entre otras...
que aguardan en la noche de tu deseo;
y regresas a mirarme de frente…
Buscando la piedad en tu mirada
beso tus ojos fieros
y bebo la cúspide de tus senos frutales
y oigo el ondear rojo,
en pálpito creciente
de tu corazón de viento;
y beso devoto tu frente
límpida laja coronada,
por tu cabello de frondoso misterio-negro
que bordea tus caderas…
y que guarda en su fragancia oscura
las estrellas,
que brillarán esta noche…
dentro del firmamento de tu entraña
cuando un delicado orgasmo
la rebose.
Y la flor túrgida entre tus muslos
que en fugaz destello se abrirá al asombro
brillará con la luz líquida
y propia,
que iluminará los múltiples embates
en desbandada prominente,
que la multitud de mi cuerpo
te ofrece...
Y tu corola se duerme entre mis manos
se vence al regazo lunar,
que por la ventana es un encuentro
que ilumina tu rostro…
mi ardor te contempla agradecido
a la lujuria
que hoy nos bendice.
Mis pupilas guardan esta imagen…
que baja del recuerdo a este verso
y en este instante preciso te recreo...
y te reescribo en esta página
y tu tiempo resucita de mi mano,
a la que le dictan…
Y yaces llena de vida eres y estas…
Muerdo de nuevo la fresa tierna de tu cuerpo…
Gracia que trajo
el azucarado trópico del que brotas
desnuda y oferente…
De las estancias del recuerdo
la magnificencia de tu belleza
es un regalo muy preciado,
cetrina Diosa de fino dorso,
y labios en capullo de rosa,
divina y pagana que hoy vuelve.
|