
SOLO TÚ PUEDES
Vengo de un país donde los ataúdes
se cosechan en los árboles
y los despiadados
mascan sus propios dientes
mientras dan discursos
con su calavera desdentada.
Burbujas de sangre dan de comer a los peces
y los desaparecidos asedian las ventanas
inundadas de pavor;
buscan sus nombres y sus cuerpos
ya disueltos
devorados por los hongos
al margen del camino…
o yacen dolidos y olvidados
sobre la loza pútrida
que recibe sus despojos.
Solo son tocados
por la retráctil lengua de la mosca
que siembra en su carne
el germen de la infamia
que prolifera como maleza
informe por los campos
e invade el verdor de las veredas
y ya en el rio lo envenena
y su fetidez es una bruma negra
que nubla el esplendor fecundo de las selvas.
Y todos nos miramos y todos lo sabemos…
y ofrecemos la otra mejilla
y nos cuidamos las espaldas…
y en agua sangre nos lavamos las manos
que aún más puras quedan
pues es el otro
el muerto
lo que ya no existe…
lo ausente que otros lloran…
el que carga las culpas
de todos y sí …
Cargamos un error sobre los hombros…
Nunca supo Constantino lo que hacía:
al entronizar en el Olimpo
las espinas de la culpa
que en una cruz se entrelazan
y en forma de un caballo de Troya entran…
Se rompe la proporción de la belleza
esa idea que en lucidez corpórea
es la armonía
que en inocencia se desnuda…
Nunca antes morir
tuvo tan sofisticados modos;
pues al placer de poder elegir esperaban:
la doncella de hierro
la cuna de Judas
el péndulo, el potro, el garrote
la rueda, la sierra
las garras del gato
la pera, la cabra
o el método de la rata
o el horno de bronce con forma de toro
donde se escuchaba el mugir del elector
-hereje-
ese día elegido.
Y los prelados
en las puntas de sus pies se alzan
y sobre el pulpito
el purpureo patriarca alaba su mentira
sobre monjas maceradas
infértiles momias
grises fantasmas
bellamente coronadas
al altar de las ausencias…
y sus cuerpos espinados y mustios
empinan al prelado que finge su inocencia
sumergida
en el estiércol del diablo
en los infiernos de su carne
-pálida y lasciva-
mientras alza en alabanza sus manos
elevando el crucifijo.
Pero también vengo de un país
donde naciste tu…divina aurora
de perlado rostro
mestiza de caderas negras
tu voz de mulata me confirma
que Eva fue negra
y que nunca fue expulsada
y que el edén sigue dormido
entre tus muslos de amazona
y solo tu
solo tú puedes lanzar
la inminencia del placer
que toda culpa lava
y nace
de tu cuenca cálida y febril
flor carnívora y salvadora
donde la alquimia del amor madura
y brota esta tierra con tu rostro
que sonríe
a pesar y sobre todo
y solo tú y las hijas de tus hijas.
Solo ustedes que son la forma
que crea la forma que se expande
pueden mantener la brasa primigenia
y la voz del multiforme aliento
de sus bocas voluptuosas
y dictar y recomponer el mundo
y hablar con sus lenguas serpentinas
a sus hermanas que atadas padecen…
ablación
o son apedreadas por su padre
o violadas por sus hermanos
o escupidas por su madre enceguecida.
Solo ustedes Diosas lunares
de generosos pechos solares
saben del sendero que se bifurca
y sinuoso configura
el laberinto y sus espejismos
que ocultan un dragón que anhela
por fin ser vencido…
Y entonces… todo se sabrá…
Se revelará el orden minucioso
que sus lágrimas de cristal tejen
y desteje el destino…
para así comenzar de nuevo.
Solo están ustedes:
legionarias de Afrodita
y de su mágica espuma salina
que emerge de la concha que se abre…
Solo ustedes
morenas, cobrizas o blancas,
africanas, birmanas, europeas o egipcias
mestizas o descendientes del inca,
indias o de la península arábiga,
asiáticas de rasgados ojos,
o recias de las estepas rusas
o hijas de bárbaro Atila
rey de los hunos,
rollizas romanas o espigadas irlandesas,
chinas de pequeños pies
y empolvado rostro;
o geisha que ciñe el kimono del deseo;
matrona de un burdel parisino
o superiora de un convento de clausura en Sevilla
que bajo la sotana niega su belleza
o quien cubierta con delicados velos
espera ser la favorita del sultán
en su harén de arena;
o adolescente que en la mazmorra
desnuda
-martirizada en su pudor-
espera por el Santo Oficio
ser declarada bruja
e inmolada ceniza al viento es…
Solo tú puedes…
anónima vulnerada o viuda;
adorada virgen-madre o sierva
sagrada
que en el templo de Afrodita esperas…
y en el ágora de filosofía discutes
preñada solo por tu pureza;
hija del rey Layo
esfinge que en Tebas rezas el acertijo
que Edipo descifra en un sueño;
Hetaira… la gracia de tu cuerpo
eclipsa la impiedad de que te acusan…
Seductora que por tus embrujos vales;
bella joven que hoy… tu himen
intacto y floral
en una subasta vendes;
niña hindú que al mejor postor
su padre ofrece;
mujer afgana ejecutada por su hermano;
iraní lapidada por ser infiel a su esposo muerto;
desfigurada en Pakistán por su propia familia;
diva que su carnoso anzuelo
a un turbio mar de hombres lanza;
bailarina de la danza del vientre
que en Estambul busca billetes para su escote;
viuda que se inmola
con el cadáver de su marido en el Ganges;
fálica cazadora
que la llama del amor apaga;
bella suicida que desnuda
la frente del abismo besa;
ninfa-gitana
que con el arrebol de su falda
descifra los designios
-que son nuestro destino-;
sortilegio de la Pitonisa que en Delfos
en clave metafórica
canta lo que ha sido, es y será…
Hija de Israel que al muro de los lamentos
eleva una plegaria al que siempre la ignora;
piadosa que su caridad finge
mientras el cilicio de la culpa
ciñe su cintura;
rumana que en su sonrisa inocente
esconde los colmillos.
Vengadora que el peso de su enemigo carga;
mujer-bomba que en la Franja de Gaza explota
víctima es… que en victimario se convierte;
negra que al palenque de San Basilio llega
perseguida por los perros de su amo;
entregadora bífida que se inclina
y satisface al corrupto;
meretriz de hogar
que le cobra el placer a su conyugue,
el calor del lecho conserva
y con cuidados y mimos lo castra;
santa-infame
que ostenta crueldad con sus hijos
mientras la avaricia atesora.
Dominadora
que con tu látigo fálico envuelves;
rubia extraviada que cierras tus pechos
y tu vientre;
obesa que por despecho se niega
y a sí misma se devora;
mujer que sin saberlo…
el cuello de Ana Bolena porta.
Diosa-felatriz-egipcia…
tus labios de carmín entreabiertos
devuelven a la vida
resucitan en cuerpo yerto.
Sierva sagrada…
sáfica devota
que en la isla de Lesbos habitas
o bisexual que el poli-amor profesas;
anoréxica que tus huesos cultivas;
amazona que a la reina Hipólita
ofreces tu seno derecho;
valiente guerrera germana
tu bella cabellera dignificas
degollando al centurión romano.
“Yo me levanto pensando en algo
y me van saliendo los versos”
…cantadora que con el bullerengue
resiste… en el caribe colombiano;
valiente capitana alemana
que con su barco de migrantes
se enfrenta al neofascismo italiano;
bella modelo iraní latigada por desnudarse.
Recatada mujer-de-bien
que de las mujeres-del-mal
su pasión agridulce envidia:
envidia
a las callejeras de San Victorino,
o el desparpajo
de las zorras nórdicas
en el claro oscuro de su vitrina,
o envidia
a las laberínticas rameras
que por la zona roja se enredan,
o a la graciosa putica paisa
que frente a una cámara
exhibe su delicado orgasmo,
o a la prepago
que dibuja un corazón rojo
con sus datos en espejo de un baño;
envidia
a la sofisticada cortesana parisina
que en perfumado lecho de plumas
es inmaculado cisne de lujuria…
o a la mina
que en Buenos Aires
baila un tango entre Eros y Tánatos.
“Soy Dios”…:
escrito en sus senos y su vientre…,
joven que desnuda y exaltada
por la misoginia clerical
protesta
durante la misa de Gallo
sobre el altar de la catedral de Colonia.
“Mi cuerpo es mío, yo decido,
pero estoy encarcelada”
…a treinta años condenada
por un aborto espontáneo en El Salvador.
Feminista -punta de lanza-
que a su ternura y a ser madre renuncia;
o adolescente sueca
que acurrucada
en medio de un invierno apocalíptico
denuncia que los dueños del mundo
le niegan el futuro
a ella y a todos…
y en su cara les grita:
¡¿Cómo se atreven?!
María la sangrienta
que abrogó a su padre
y encendió las hogueras;
Reyna virgen que se hace un símbolo,
luciérnaga en su propia noche
pálida pero poderosa muñeca inflexible.
Mujer indígena arrancada de la selva
que su sabia inocencia olvida
o cambia por abalorios.
Engalanada señora
que en la torre del pudor
espera el amor de los trovadores;
abadesa
que a las monjas más bellas
con la señal de la cruz
a sus venerables perversiones somete;
Juana...
la luna se vierte en tu armadura
lavas la maldición …
pero eres guerrera traicionada
y tu cuerpo…
inmolado de bruja-santa
aún busca ser vengado.
Devota que con el suplicio llegas al éxtasis
y así mortificada
la voz de tu Dios te llama…;
católica que con la culpa copulas;
dama de la caridad que frígida rezas
y a tus hijos con infamia explotas;
beata que encubres a los pederastas
y eres canonizada;
monja que entre hábitos inmaculados
ocultas y robas
a los que recién han nacido…
fruto del pecado.
Mujer que en su desvarió
una tarde lluviosa
le corta el cuello a su madre
y sin rumbo huye.
Abuelas
que buscan a sus nietos invisibles…
en Argentina
o madres desenterradoras de huesos…
en México.
Secretaria que orina
sobre el mofletudo rostro de su jefe
o fugitiva que por amor matas;
indefensa que al verdugo
entregas tus tesoros
y arrodillada comulgas.
El filo de la guillotina tu cuello besa
...reinas por un instante sin cabeza...
en una mañana otoñal
de un convulsionado Paris que te odia.
Nueva virgen María,
monja rosalina preñada en un sueño
por el Espíritu Santo.
Japonesa que castigada
con emisiones de semen,
sobre su rostro pálido…
no se arrepiente…
ni se siente humillada.
“…Todo se arreglará con mi muerte.
Si no lo hago, todo será peor…”
…mujer china que se suicida
por orden de su marido
al no parir un varón…
y si una segunda hija.
Con templanza bailas desnuda...
espartana,
y sobre el escudo
recibes a tu hijo muerto.
Mujer vestida con la ignorancia
que te escondes para parir
y ahogas a tu hijo en el río;
polaca tomada como botín de guerra
violada y degollada por su enemigo ario;
judía obligada a matar a su bebe por los nazis;
mujer de los escombros
-en el horizonte de un Berlín destruido-
que lava con lágrimas sepultadas
la sangre que aún retumba en los ladrillos.
Niña afgana envenenada por educarse
entre huesos femeninos,
su infante calavera reluce;
temidas guerreras Kurdas
pues los devotos asesinos de Alá
al morir por una de sus balas
no irán al cielo…
arderán en el infierno;
mujer sin rostro…
de cenicienta belleza
que el cálido abrazo del sol
la oscura burka le niega,
o con el rostro marcado
con el ácido del horror...
la envidia y el celo.
Monja de clausura…
el haber clausurado tu boca y tu sexo
no te salva de ser violada
y traicionada por la iglesia.
Viuda negra que sus hilos de sangre teje...
y abandona a su amante moribundo;
mujer tatuada
que con la boca-vagina-cosida
escenifica su monologo;
mujer demonio
que exhibe sus cuernos
como senos tiernos;
mujer que arroja al abismo
su calostro tibio
y alquila su vientre en la india;
mujer cabeza rapada
que muestra su ano en público
y luego vomita su pudor en la acera;
mujer indigente que defecas en una esquina
mientras la cuidad amanece.
Devota de la diosa Kali
que decapitas a tu esposo en Bombay;
budista que levitas desnuda
en los Himalayas;
romana
que en el lupanar por amor no cobras;
celestina
que propicias los encuentros
y el suicidio de los amantes;
africana que la ablación
de sus hijas permite;
australiana que castra
a su conyugue por celos.
Bella adolescente decapitada en Juárez;
o maliciosa que con su dobles
siempre gana;
golfa que exhibes tus senos flotantes
de silicona
en el vaticano;
santurrona
que en secreto
te ofreces al macho cabrío;
arpía que afila sus uñas de cizaña
con la cicuta de su lengua;
puritana que por compasión
tu orgasmo finges
o libertina
que leve te elevas
tu voz es la luz que forma las nubes
mientras el éxtasis es tu canto.
Scheherezade maleva
que una y mil veces
salvas tu vida en la esquina de un tango.
Siempre bella hermafrodita
siempre joven plácidamente duermes…
en el dulce sueño del mármol
hace más de dos mil años.
“Espejo del origen” …
es el agujero negro de tu vagina
frente al “Origen del mundo” y afirmas:
“yo soy el origen,
yo soy todas las mujeres. No me has visto,
quiero que me reconozcas. Virgen como el agua
creadora de esperma”.
Heroína de su propia historia…
de un banco de semen se preña
y da a luz a sus hijos.
Tu vuelo oblicuo rasga la luna llena
hechicera que con tus embrujos seduces
y en el último instante…
huyes del aquelarre;
trepadora que sigilosa te ocultas
y al muro del poder te aferras;
joven que en la flor de tu belleza
sonríes,
pues hoy debutas
como estrella-porno en California.
Meretriz sudaca que delinques en España;
joven deshonrada por su fortaleza
o cubana silenciada por el régimen
su voz aún resuena...
en los oídos del finado
patriarca-tirano.
Niña reclutada
y violada en el Cauca;
embarazada a la que roban su hijo
en Argentina o en Chile;
madre violada y despellejada en Colombia;
madre-nodriza-amadora
que el mana de su cuerpo en alimento a todos ofrece...
Solo con tu gracia en fuego
puedes
solo con tu fuerza primigenia
que ardorosa espera en tu entraña
y solo así podrás…
Y por el bello poder que reluce
en tu corazón diamantino
descifrar la arquitectura siniestra…
y no reproducir con tu forma
que crea formas
el modelo que enmascara
al estítico misógino contador de oro
acumulador de ruina
que te suplanta
y falso se entroniza
y negando tu cuerpo
lo envidia
profeta de la devastación y la barbarie
mediocre-falaz-artero-arrogante
simulador-impotente
teócrata soterrado
garante del dios del horror
-que toda vida extingue-
líder de muertos vivientes
hacedor de desiertos
que atesora monedas relucientes
pero pútridas
que todo lo corrompen…
Y solo así podrás…
reescribiendo con tu sangre menstrual
con la luna en tu mano
y el sol en tu frente
quebrar su poder
y quemar sus emblemas
desacralizar
sus odiosos altares emplazados
sobre cúmulos de huesos
y macerada carne inocente.
Y sin la culpa como signo impuesto
restaurar la ruptura
sanar la añosa herida
entrañada:
Cuerpo-espíritu-mente
placer-carne-vida
muerte-dolor-cambio
mutación-disolución-olvido
unidad-quietud-vacío.
Y la nada como gestora estará presente
sosteniendo tu ser iridiscente
y con el dolor liquido del parto
de tus manos unidas
la inocencia primigenia nacerá
y su luz diáfana se revela
generando el halo
que imperceptible es la línea
del tiempo que se curva
y la verdad como proporción
como potencia que deviene incesante
su contrario
será la certeza
que no se da
sin la inocencia
y entonces…
La duda por un instante
se suspende
y el pájaro que vuela sin aire
se hará voz en tu lengua mutante
y comprenderás el espíritu
que mantiene unida la materia
y sabrás
que es libre el pez que observa el río
que lo contiene
y un antes del tiempo
te mirará de frente
en el espejo cóncavo
que en otro convexo refleja
el eco abisal
que te mostrará por fin tu verdadero rostro…
Y tocarás con tu mano
el equilibrio
que mantiene en su punto
cambiante las estrellas.
Y la cadena espiral de la vida
en un nuevo ciclo
bajo o sobre otro cielo
dentro o fuera de ésta
o en otra tierra
que al interior de tu cuerpo
comenzará su viaje… que es el regreso.
Y caerán de golpe las deidades…
¡Caerán
y arderán sus arrogantes atributos de poder y gloria!
¡Y caerán
las voces pírricas que por solemnes y endiosadas pasan!
Caerá
su moral comprada o vendida
en la subasta de las guerras huecas
donde todas las infamias se justifican.
¡Todo por tu templanza fértil será demolido!
¡Todo por tu oquedad fértil encarnará en deseo!
Y sin que la ternura se merme
en tu gesto compasivo
reflejarás y devolverás
con tu espejo bruñido de luna
las blasfemias fálicas que escupen a tu paso.
Y la vida trémula volverá a los mares
y sus dedos del coral acariciarán tu rostro,
las ballenas jorobadas cantarán el amor
con tu boca que bordea las montañas
y el aliento circular del viento
que arremolina...
besará tu dorso y entre tus piernas
penetrarán las aguas a tu cuerpo
y las especies preñaran tu vientre
y el salto del delfín se verá en el horizonte
-signo que destella en el firmamento-
en el oscuro misterio cóncavo
y feraz
que habita tu vulva-flor-labial
que se derrama
y la fuente de tu útero se verterá en el río;
trémulo
que marca otra ruta al infinito
que se curva en tu cadera
encarnando el espacio
entre tus muslos que devienen
cúmulos de estrellas diminutas
que explotan
en tu lengua giratoria,
y al abismo recóndito
hirviente de tu sexo caen...
fugases de azufre y ensueños verdes
y son azules y profundas
las corrientes
donde el bufeo pendular del tiempo
es el devenir
que Heráclito soñó un día como hoy
que imperceptible con nuestros rostros pasa…
Y al regazo de tu forma sinuosa
mi voz se disolverá en tu vida de agua
para renacer
en tu prístina ansia cósmica que luminosa
se expandirá de tu nada que comienza.
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